Trabajo presentado en la Reunión Lacanoamericana de Piscoanálisis de Bs. As (9 al 12 de agosto de 1995).
"Un vuelo de decir seria que así como sin asociación libre no hay interpretación, sin escritura no hay posibilidad de transmisión. La transmisión del psicoanálisis es un acto inherente a la propia producción del inconsciente"
Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero)
Demanda del analizante, deseo del analista, deseo como analista puesto en el psicoanálisis, Cartel, Escuela Freudiana. Significantes estos que marcan el comienzo de mi escrito que intenta ser la transmisión de una experiencia.
Dos años ya han transcurrido desde que el deseo surgido en el sueño de una paciente y luego la interrupción de su análisis me movieron a la convocatoria de un cartel. Sueño en el cual una cuenta se terminaba, cuenta que quedaba saldada, en O, respecto a su madre, y una nueva cuenta se abría, respecto a su padre, constituyéndose en una deuda impagable. Deuda puesta a trabajar durante un año, deuda simbólica con el padre y deuda real con su analista. Momento de interrupción: "Borrón y cuenta nueva" fueron los significantes que marcaron la terminación de su análisis. Origen que dice de la constitución del cartel "A cuenta del Padre".
Es en este punto donde me pregunto de la relación entre los significantes del sujeto que habla y aquellos que despiertan en su analista. Me refiero a los significantes de la teoría. Pienso que en este sentido lo que dice el paciente no deja de mirarse en el espejo de la comunidad analítica, porque es a ese espejo donde intencionalmente o no, lo lleva junto a si el psicoanalista.
Tal vez, es aquí donde la castración del mismo se vuelva decisiva, en tanto que esos significantes teóricos por donde saca a pasear los significantes del paciente no son mas que sostener una escucha que de otro modo no podría ser.
Vacío dejado por un paciente, resto que cae del lado del analista, vacío que en mi suscita una serie de interrogantes que intentan ser un bordeamiento simbólico, para que en ese lugar, en ese vacío, pueda surgir otro decir, otra experiencia, distinta a "borrón y cuenta nueva". Interrogantes por el fundamento ético de una praxis, la psicoanalítica.
Vacío que propicia la producción y la creación:
en un analista.
Le corresponde a este un papel importante en la producción de la verdad, si la resistencia esta de su lado, deberá sostenerse en una constante interrogación. No puede dejar de preguntarse frente a lo que siempre le sorprende, la transferencia, ahí donde la transferencia es la puesta en acto de la realidad del inconsciente, produce en mi un detenimiento, detenimiento necesario para que surja un nuevo significante: el fin de análisis. Fin de análisis desde dos lugares, desde el lugar del analizante y desde el lugar del analista.
¿ De que orden es la relación entre estos dos lugares? Y ¿ que diferencia marca, si es que la hay, un análisis conducido por un analista que ha finalizado su análisis y otro en que el analista lo esta atravesando?
Freud, en "Análisis terminable e interminable" dice " Con frecuencia tenemos la impresión de que con el deseo del pene y la protesta masculina hemos penetrado a través de todos los estratos psicológicos y hemos llegado a la roca viva, y que por lo tanto nuestras actividades han llegado a su fin, Esto es probablemente verdad, puesto que para el campo psíquico el territorio biológico desempeña en realidad la parte de la roca viva subyacente"
Recuerdo aquí los dos mitos que Freud produjo, los cuales cada uno a su manera, sostuvo al padre o lo que es lo mismo, la realidad psíquica.
En el mito edipico, que Lacan denomino el sueño de Freud, el asesinato del padre es la condición del goce de la madre, el padre representante de la ley, es el único obstáculo para el acceso al goce absoluto.
En el mito de Tótem y Tabú, el goce es primero y lo encarna el padre de la horda primitiva, que posee a todas las mujeres, siendo el único que goza de ellas. Con su asesinato nace la ley que prohibió la satisfacción suprema, regulando las alianzas. Este asesinato no da acceso al goce, sino que refuerza la prohibición e instaura la ley por obediencia retrospectiva. Así, a través de la cultura por el acto, se instaura la obediencia por amor al padre. Es la mejor manera de mantenerlo vivo por amor.
Lacan, en los últimos años de su enseñanza, analiza el deseo de Freud, ese de salvar al padre dejándolo intocado e irreductible al goce. Así podemos leer en el seminario" Le Sinthome":
"La hipótesis del inconsciente es algo que solo se puede sostener de suponer el nombre del padre. Suponer el nombre del padre, en verdad, es Dios. En esto el psicoanálisis, de triunfar, prueba que del nombre del padre también se puede prescindir. También se puede prescindir pero con la condición de servirse de el".
Y más adelante dice: "Conocer su sinthome quiere decir saber hacer con, saber desembrollarlo, manipularlo...saber hacer allí con su síntoma, ese es el fin del análisis".
Sabemos que el sinthome es lo que responde a lo irreductible en la estructura, lo que esta mas allá del análisis, lo que es también resto o marca de lo que del padre en tanto queda en la estructuración del sujeto.
Fin del análisis, lo que Freud llamo " roca viva de la castración".
Fin del análisis, cuando Lacan hablo de ir mas allá del padre, de prescindir del nombre- del- padre después de haberse servido de el, marcando como limite lo irreductible de la estructura, el sinthome.
Limite del análisis en Freud, limite del análisis en Lacan.
La primera cuestión que me surge pensando desde este lugar es: ¿ que hace que una persona elija ¿elija? Ofrecerse a ocupar el lugar de sujeto supuesto saber SsS, semblante de objeto a o lugar de deseo, de desecho, dejándose caer como resto, soportando el vacío, el real, que esto conlleva? Me pregunto por aquello ¿qué hace de un sujeto un analista? Y sobre el deseo de ser analista. "Deseo de ser analista", donde aparece el verbo ser y función "deseo del analista", donde se juega la destitución de su ser.
¿Puede articularse el concepto de ser, con el concepto de analista?
Podría pensarse que el "deseo de ser analista" tiene que ver con la demanda de formación dirigida a Otro en el que se busca Otro. Demanda dirigida a un analista al que se le supone saber, al que se le dice saber.
En el Seminario II, Lacan nos dice: "El psicoanalista debe formarse, moldearse en un dominio diferente de aquel en que se sedimenta, en que se deposita el saber que poco a poco se va formando en su experiencia..."
Pregunta por el saber que no debe ser formulada como ¿quién sabe? Si no ¿qué sabe? Porque el que sabe es el Otro. El Otro que no es ningún ser, es un lugar, es un lenguaje, es el inconciente. Pero, y el Otro ¿sabe?, no todo, ¿qué es lo que sabe? Sabe hacer con la lengua. Se habla sin saber y se dice mas de lo que se sabe. "Los efectos de la lengua, como saber, ven mucho mas allá de todo lo que el ser que habla es capaz de enunciar" (Seminario "AUN").
Al plantear esta cuestión, otra, la tocante a la contratransferencia, aparece necesaria en su diferenciación.
La contratransferencia nos remite al narcisismo de cada analista, ya sea a sus efectos cariñosos y hostiles, relación especular con su paciente, o a sus deseos de curar, de teorizar, de investigar. Todo esto que no se confunde con lo que es la función: deseo del analista. Preguntarse esto implica preguntarse por el psicoanálisis, pero no por su técnica sino exactamente por su función, que va mas allá de la técnica y también mas allá de lo fenomenológico.
En el proceso analítico, el analista ocupa para el analizante el lugar de SsS, que es el pivote de toda experiencia analítica.
El paciente le supone al analista todo el saber que le concierne, estableciéndose un lugar para la transferencia. El analista cree en el inconsciente, desea saber el deseo del analizante, de ahí la invitación al paciente que diga todo lo que se le ocurre. Pasaje del sin sentido a la significación en una fluctuación que va desde el lugar del ideal, al lugar de objeto a.
Podemos decir entonces que decir del analista en su función especifica, tiene que ver con la destitución de este SsS.
Ese deseo (deseo del analista en tanto su función) implica no en identificarse al otro, no en ser modelo, educador, ideal, como decía Freud, sino en lograr que aflore el deseo del paciente, desnudando la alineación del deseo en la demanda.
Lacan, en el Seminario XI, dice: "aislar el objeto a y colocarlo a la mayor distancia posible del objeto ideal que el analista se ve llamado a encarnar",
¿ Como se arregla el analista en su función para garantizar la experiencia analítica, interviniendo en tanto que otro, lugar del inconsciente? Debería haber algo en el psicoanalista, "algo capaz de hacer el muerto en ese pequeño otro que hay en el", ese pequeño otro es él yo, el lugar de las identificaciones. Es en este punto donde se produce el acto analítico.
Deseo de ser analista donde aparece el verbo ser, función: deseo del analista, donde se juega la destitución de su ser.
Pienso entonces que el analista es, pero es en su acto, y es allí precisamente, por no ser, o desde lo que no es, desde su falla en ser; desde lo que dice sin saber, desde la interpretación surgida en la transferencia, desde el otro que lo habita, desde su dejarse hablar, allí donde la transferencia es la puesta en acto de la realidad del inconsciente.
El acto es entonces acto de la expulsión, del analista, fin de análisis, liquidación de transferencia, entendida como liquidación de ese cuerpo que hizo resistencia, ese cuerpo que el analista puso como pantalla y que hizo posible la interpretación.
Podemos decir entonces, que la transferencia implica dos dimensiones. El analista fue llamado a sostener el punto ideal, dimensión dual, imaginaria; y fue llamado como analista, es decir, fue llamado a desaparecer en la dimensión simbólica. Es que desear el deseo no puede conseguirse, al menos en la practica del psicoanálisis, desconectado de un recorrido por los objetos imaginarios que ese deseo anida y deja caer en su recorrido, de ahí las dos dimensiones.
Sabemos que la necesidad surge del deseo, podríamos pensar también que del deseo del analista surge la necesidad de poner a trabajar su propio trabajo.
De no ser así, la función del analista ¿ se tornaría imposible?
Momento en mi, en que otro significante hace cadena. Pre-versión, versión del analista, real goce del analista, exceso de goce, que muchas veces se pone en juego en su practica a pesar del acotamiento que su deseo como analista constituye,. Goce indefectible del que habla Lacan cuando se refiere a la función del nombre del padre "
Engendramiento de un imposible entre un padre y un hijo que remite a un no saber del goce de este, castración cuyo agente es el padre real, que también es el padre de lo real, de lo imposible.
¿Y que de esto en el analista?
¿Se podría estar tan seguro que no hay goce ahí, a la manera de la PRE-versión, donde el deseo debiera surgir?
La frase de los comienzos de la enseñanza de Lacan adquiere relevancia en este punto" La resistencia es la resistencia del analista".
"Prescindir del nombre del padre después de haberse servido de el" ¿ Se trata de una vez para siempre o se tratara de servirse una y otra vez, prescindiéndose otras tantas veces?
Nuevamente análisis terminable e interminable, fin del análisis.
Angustia y muerte. Muerte, vacío sin significante. Dice Freud "A la muerte de mi padre quede totalmente desamparado".
¿Qué relación hay entre la muerte del padre real y la muerte del padre imaginario?
Podemos decir que una vez muerto el padre imaginario, instaura la función del nombre del padre y reconocida la deuda simbólica, la muerte real, material del padre no será tan desestructurante para el sujeto, en la media que una marca ya haya sido producida y el lugar del padre simbólico ya había sido constituido por el sujeto. A esta marca significante se agregara otra de otro orden, una herida dolorosa imposible de significar- Una falta en lo real.
Esta experiencia de encuentro con lo real, con el a, es totalmente angustiante para el sujeto, y quizás cabria la comparación con aquella que debe atravesar un analizante para llegar al fin de su análisis.
Por ultimo solo nombro un significante que me surge al finalizar mi escrito, pase.
Comencé mi trabajo con el significante cártel, lo finalizo con el significante pase.
Cartel y pase. Dos dispositivos que marcan diferencias entre una Escuela Freudiana y otras instituciones, significantes que marcan a una Escuela Freudiana.
Pienso el cartel como lugar de "transferencia de trabajo", que debería poder informar sobre el punto de la transmisión, del saber analítico y de la formación de los analistas, tal como lo teorizo Lacan: órgano de base de trabajo de una escuela de psicoanálisis.
Pase, dejo un interrogante personal y otro que tiene que ver con la dificultad de poner en marcha este dispositivo que permitiría teorizar sobre el fin del análisis. Menciono aquí un párrafo del articulo" La angustia del científico: una cuestión de ética" perteneciente a Luis Erneta:
"...humanizar la ciencia supone como premisa hacerse cargo del sujeto que esta en juego y este no es sin la condición que Freud develara para nosotros. Es la intersección del vacío del sujeto y los objetos que la ciencia produce para llenarlo que el psicoanálisis encuentra el horizonte de su ética.
El psicoanálisis puede verificar la forma en que el sujeto vive la pulsión en nuestra época, y el dispositivo del pase, inventado por Jacques Lacan, fundamento de una Escuela orientada por su enseñanza, es la apuesta para obtener que el psicoanálisis tome su lugar en relación a la ciencia. Esto exige a su vez que el psicoanalista pueda desprenderse de la ilusión de una ciencia que pretende reducir al sujeto a la universalización en nombre de una justicia distributiva de los bienes que deja fuera de su mira la singularilidad del deseo y el goce de cada uno. Si el psicoanálisis aspira a tomar un estatuto de cientificidad, es en la medida en que admitiendo que no hay otro sujeto que el de la ciencia, pretende producir una ciencia reintroduciendo en su calculo al sujeto. El sujeto del inconsciente es para- todos- pero los hechos del deseo y las respuestas del goce no pueden tratarse mediante la computadora universal. Es una forma de entender por que Freud decía que cada caso es un caso nuevo y que el saber acumulado a partir de otros podía operar como obstáculo al surgimiento de la verdad singular e irrepetible de cada uno".
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